Conocimos la noche Tilcareña. De mil maneras, de mil colores y olores. Tilcara logró lucirse en la sonrisa de la mujer del camping en la musica de la plaza, en la mirada de los hippies, en los aplausos de los nenes de la plaza, en los bailarines cocacoleros, en la paz del Pucará, en las subidas a la garganta del diablo.
El paisaje le dio paso al sistema, el cual nos penetró en Tilcara. Pero como siempre, encontramos la luna.
Tilcara la rompio ¿si o no?
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